
Les confieso que he abandonado un poco este blog y no es por falta de ganas sino porque estoy enganchado a varias series de TV que están emitiendo sus nuevas temporadas y otras que no son tan nuevas pero que están muy interesantes, lo que me deja poco tiempo para ver los nuevos estrenos del séptimo arte. Mis fuentes son una gran cantidad de sitios web donde cuelgan los capítulos según vayan saliendo, algunas son tan rápidas que al otro día de emitirse en EE.UU las ponen a disposición de muchos seguidores, si porque son bastantes los incondicionales.
Estoy siguiendo, puntualmente todas las semanas, los nuevos capítulos de la fascínate e inquietante Lost (Perdido), la intrigante Supernatural (Sobrenatural), la fresca y amena Kyle XY y una en particular que me ha llamado la atención después de que se acusara a la serie española Acusados, valga la redundancia, de copiar a Damages, esta última es una excelente serie sobre abogados donde nada es lo que parece y donde el bueno no es tan bueno y el malo tan malo, llena de suspense, intriga y un colectivo de grandes actores y actrices, absolutamente una joya.
Sin duda alguna esta es la década de las series de televisión, muchos directores y actores muy conocidos y prestigiosos han apostado por esta propuesta televisiva, debo mencionar al famoso director Steve Spielberg creador de Band of Brother y Tanken, además está preparando otras dos series que muy pronto verán la luz, y a Glenn Close esa brillante actriz que nos deleita en Damages.
Todo este análisis me introduce a pensar: las series están ganando en calidad o las películas que están actualmente en cartelera en estos días no pueden competir con tan fuertes rivales. ¿Es preferible quedarse en casa viendo Prision Break, House, CSI, El Mentalista o ir al cine a ver Dragonball Evolution, Mentiras y Gordas, Ben X o Al final del camino?






